opinamos EL PUEBLO GUIANDO A LA LIBERTAD
Ahora que las tropas españolas van a Afganistán, lugar donde tuvo lugar la operación "libertad duradera", esta vez sí que para llevar la paz, con la ratificación de la ONU (es decir dentro de la tan citada legalidad internacional) y con la consulta previa al parlamento (supuesto representante del pueblo en nuestra democracia), yo me vuelvo a preguntar ¿se puede imponer la libertad?, y si se impone ¿será realmente duradera?
Y es que no hablamos de libertad de movimiento y acto, la básica y que tenemos en común con los animales, hablamos de otro tipo de libertad. Una libertad que hay que ganársela, cada individuo y su conjunto en la sociedad. Deberíamos preguntarnos si se está preparado para la libertad. Esto no es algo que se pueda desembarcar como los tanques o los soldados, no se puede imponer, sino que se debe e
xplicar y ayudar así a que cada ciudadano se la gane. Y es que seguramente en el siglo X las sociedades del momento no estaban preparadas para la libertad, y de hecho cuando en a finales del XVIII unos cuanto comenzaban a alzar su voz en Francia por la libertad y la democracia, no olvidaron que ellos solos no podrían lograrla y se lanzaron a educar al pueblo, ya fuera para que compartieran sus valores o para utilizarlos para eliminar al "dictador" en forma de rey de aquel momento. Aquí en España vivimos un agitado intento de libertad y democracia, allá por los años treinta que nos llevo a matarnos unos a otros, y tuvieron que pasar muchos años, más de los necesarios seguramente, para que nos diéramos cuenta de la responsabilidad que requiere la democracia y de que la libertad hay que ganársela. Otra sería mencionar mis dudas sobre si un pueblo como el alemán antes de mediados de siglo, comprendía lo que realmente significaba la democracia si votaron al dictador más famoso de la historia.
A todo lo anterior me remito, para preguntarme si la gente, de ese oriente no tan lejano a la que queremos llevar la libertad, está realmente preparada y si siquiera entienden lo que significa. Si no es así quizá deberíamos plantearnos que necesitamos mandar unos cuantos tanques menos y unos cuantos profesores más, alguien que les explique que la libertad no es gratis, que los derechos conllevan obligaciones y que el respeto que se recibe se debe dar y que a veces hay que dar más del que se recibe, ya que al fin y al cabo la democracia significa ceder. Y es que a veces no es la libertad la que debe guiar al pueblo, sino al revés.
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